Blade Runner ya lo vio venir
Supongo que la mayoría de los que andáis por aquí habéis visto Blade Runner (si no, deja esta lectura para después y corre a verla, en serio). Una de sus frases más icónicas es el slogan de la fábrica de replicantes Tyrell Corporation: «Creando replicantes más humanos que los humanos». Sobre esta brillante propuesta de valor de marca, se construye el hilo argumental de una película que plantea cuestiones filosóficas y metafísicas como: ¿y si en el proceso de crear seres más humanos, vamos desconectándonos, de algún modo, de nuestra propia humanidad?
Yo siempre he defendido que la Inteligencia Artificial, por muy avanzada que sea, nunca podrá igualarnos en lo más esencialmente humano: la empatía, la intuición, la capacidad de conectar emocionalmente con otros. De hecho, este es el principal argumento que, como “marketero”, empleo para justificar que cualquier resultado que nos ofrezca la IA siempre tendrá que ser validado y “humanizado” por personas con vísceras y sangre en las venas. Pero… ¿y si te digo que recientemente he vivido una experiencia que me ha hecho dudar?
ChatGPT, ¿cómo puedo ayudar a mi amigo?
Un amigo me contaba, hace algunos días, una situación complicada que estaba atravesando. Obviamente, traté de ayudarlo y, quiero pensar, que de alguna forma lo hice, pero lo cierto es que la situación era tan delicada, que me costaba encontrar palabras de consuelo, y me sentí aún más torpe cuando quise darle consejos prácticos para afrontar ese momento difícil.
Horas después, se me ocurrió compartir su caso con ChatGPT. Y aquí viene lo bueno, o lo inquietante, qué sé yo: la IA me dio unas respuestas tan llenas de empatía y de sabiduría, con una comprensión emocional tan profunda, que me dejó con la boca abierta😳.
Esto me lleva a una pregunta incómoda: ¿podría la IA, en ciertos contextos, ser más «humana» que nosotros mismos?
La Inteligencia Artificial, guardiana de nuestra humanidad
Nos pasamos la vida con prisas, pegados a pantallas, consumiendo contenido rápido, interactuando superficialmente, cada vez más desensibilizados y sin tiempo (o energía) para conversaciones y conexiones profundas.
En este escenario, no es tan descabellado que la IA, que, al fin y al cabo, contiene en su matriz una ingente cantidad de datos sobre nuestro universo y quienes habitamos en él, acabe por ser la voz que nos ayude a expresar lo que sentimos, partiendo de lo que podría considerarse como nuestra esencia.
Atentos a la ironía: ¿y si acabamos tan alejados de esa esencia como para acabar usando la IA para parecer más humanos de lo que realmente somos?
No me negaréis que estamos ante una paradoja fascinante: la inteligencia artificial podría ser la clave para reconectar con esa humanidad que, sin darnos cuenta, estamos dejando de lado.
El valor de la autenticidad en el marketing
En marketing hablamos de la autenticidad como la llave maestra para crear conexión con nuestro público. Este es un argumento especialmente recurrente cuando nos referimos a marca personal.
Podríamos definir la autenticidad como ese conjunto de vivencias y rasgos de personalidad que nos hace únicos.
¿Pero qué pasa con las personalidades que carecen de algunas de las capacidades que, supuestamente, nos hacen humanos? Hay estudios que afirman que convivimos con un porcentaje, cada vez mayor, de psicópatas y narcisistas. Estas personas con perfiles oscuros, aun siendo capaces de simular empatía, encontrarán (o tal vez ya hayan encontrado) en la Inteligencia Artificial, una herramienta que “humanice” sus discursos de forma que conecten mejor con sus audiencias.
¿No os resulta evidente que, hoy en día, habría más autenticidad en un discurso elaborado por ChatGPT, con las instrucciones adecuadas, que en las mezquinas arengas con las que nos deleitan nuestros políticos?
Vislumbro un futuro (cercano) en el que la autenticidad, tal y como la entendemos, dejará de ser un valor asociado a una personalidad, para pasar a ser una cualidad que reconozcamos como parte de nuestra esencia y en sintonía con nuestros valores más profundos.
De momento, vayan apuntando este prompt: “ChatGPT, ¿me ayudas a sonar más auténtico?”