“Me gustaría contratarte para llevar el marketing de mi empresa, tengo un presupuesto de 300 euros al mes”
Antes de nada, lo que voy a exponer aquí no es una crítica contra quienes ofrecen servicios de marketing a 99 o a 299 euros al mes, ni contra quienes los contratan.
Hay empresas que no pueden pagar un departamento o un profesional de marketing. Vale, esto es así.
Pero también hay empresas que sí podrían, y deciden no hacerlo. Prefieren encargar a la recepcionista/telefonista un vídeo para TikTok y al administrativo un post para Instagram.
Lo he visto muchas veces: empresas medianas o grandes, con un producto o un servicio de calidad, pero con una comunicación muy descuidada. A veces por omisión, otras por malas prácticas o desconocimiento.
No todos los negocios necesitan estar en internet
Soy de la opinión de que, en algunos casos, es mejor no hacer nada. No todos los negocios se benefician de tener un perfil en Instagram, un blog o incluso una web.
Cada canal —una web, un perfil en redes o una campaña de publicidad online— debería nacer como respuesta a una necesidad clara y aportar un beneficio tangible al negocio.
Esto, que debería ser una obviedad, no lo es tanto cuando en el inconsciente colectivo se ha instalado el “hay que estar en internet”. Lo malo es que el “hay que estar” y el “estar por estar” suelen ir de la mano.
La inteligencia artificial, ¿el nuevo “cuñado”?
Tradicionalmente, detrás de cada “estar por estar” había un “cuñado”, “sobrino” o “uno que pilota” al mando. Ahora tenemos un nuevo actor implicado en el uso infructuoso (en el mejor de los casos) o desastroso de nuestra comunicación online: la inteligencia artificial.
Hoy cualquiera puede llevar un perfil de Instagram con ChatGPT, crear imágenes con Nano Banana o levantar una web en media hora con Vibe Coding.
Y claro, todos nos venimos un poco arriba.
Las redes están llenas de publicaciones que prometen automatizaciones mágicas, herramientas que crean stories, reels y posts virales a diario, contestan emails, organizan citas y recogen a tus hijos del colegio mientras tú te tomas un mojito en la oficina con los pies (en chanclas) sobre la mesa.
Y claro, con esta promesa de productividad, ¿qué espacio queda para el profesional que analiza, reflexiona, refina los contenidos y cuida los detalles?
Pues un espacio, a mi entender, más necesario que nunca. Ese espacio en el que se revisa, se cuestiona y se adapta el resultado arrojado por cada herramienta. Porque ninguna IA conoce el contexto completo de un negocio, ni entiende sus matices, ni puede interpretar de manera empática las necesidades, deseos y frustraciones de sus clientes.
Yo también estuve ahí
¿Puede un solo profesional llevar la comunicación online de cinco, diez o quince negocios distintos? Sí, claro que puede.
Yo lo hice. Aunque no duré mucho.
Recuerdo aquel calendario editorial lleno de colorines, con cinco o seis logos distintos girando en mi cabeza en modo tiovivo: una clínica, una tienda de jabones, una asesoría, una marca de ropa, un taller de coches…
Y sí, se puede sacar adelante. Hay profesionales que lo hacen muy bien.
Pero hay un precio: el enfoque se diluye. Se pierde la precisión quirúrgica, la capacidad de profundizar, de ver más allá del próximo post fijado en el calendario.
El modelo de suscripción: sí, pero igual necesitas otra cosa
Aquí conviene hacer una aclaración: las agencias o profesionales que ofrecen servicios por 99, 199 o 299 euros al mes existen y cumplen una función.
Son una buena opción para empresas pequeñas, que empiezan o que no pueden asumir una inversión mayor.
El problema no es el modelo en sí, sino la elección equivocada de ese modelo por negocios que se beneficiarían enormemente si contaran con un profesional —o incluso con un departamento de marketing— dedicado en exclusiva a ellos.
La diferencia es evidente: no es lo mismo amueblar una habitación con módulos de Ikea que hacerlo con muebles artesanos diseñados a medida.
No es lo mismo estar porque “hay que estar”, que estar con propósito.
Con la dedicación real de un profesional, la comunicación se alinea con la identidad de la empresa. Hay más facilidad para afinar, corregir, rectificar y evolucionar.
Hay enfoque. Hay estrategia. Hay compromiso. Hay continuidad.
Mi filosofía: slow marketing
Dirás… ¿y para qué te cuento todo esto?
Pues quería compartir contigo mi visión, mi filosofía, el modelo de trabajo con el que más me identifico.
Quiero que sepas que no voy a llevar cinco cuentas al mismo tiempo, ni cuatro, ni tres. Tal vez dos. Quizás solo una.
Porque:
- Quiero trabajar a fuego lento.
- Quiero entender el contexto completo.
- Quiero conocer los porqués y los paraqués de una marca.
- Quiero saber qué les duele y qué les mueve a quienes se relacionan con ella.
- Quiero escribir con intención, no solo con IA.
- Y sí, también quiero cobrar lo que vale hacer todo esto bien.
Si quieres que te lleve las redes por 300 euros al mes, estás en el lugar equivocado.
Y aunque este artículo es contrario a las prisas, si estás leyendo esto es porque hoy (y no sé hasta cuándo) estoy disponible para implicarme a fondo en un proyecto (y si estás en Huelva… mucho mejor).
Así que si buscas:
- Construir una identidad online en sintonía con quién eres y con lo que ofreces
- Diseñar una estrategia con sentido
- Que cada acción y cada contenido obedezca a un propósito
- Tener a alguien que piense en tu negocio todos los días y no solo los martes de 9 a 11.
…entonces sí, tenemos una conversación pendiente.